Deplorable actitud del equipo que lleva la bandera del fútbol en Castilla y León. La tarde futbolística de ayer volvió a dar la vuelta a España por todos los informativos y medios de comunicación nacionales por unos incidentes acaecidos al final del choque entre la Deportiva y el Real Valladolid “B” y en los que nada tuvieron que ver los aficionados ni los integrantes del equipo local. En este caso los problemas los causaron los componentes de la expedición visitante, que acabaron agrediendo a la policía y en comisaría.
Todo comenzó en el minuto 92, cuando Alfredo Merino era expulsado por el colegiado. Al parecer el técnico le reclamó al colegiado que dijese cuánto tiempo de prolongación iba a haber, ya que ayer el juez de línea no se lo dijo al delegado local. Esa protesta, que no se entiende al ir perdiendo 2-0, acabó con la cartulina roja al técnico. Éste no se quedó en la boca de entrada al túnel de vestuarios sin hacer caso a las órdenes del colegiado, que le ordenó abandonar esa posición. Finalizado el choque Merino se fue a por el colegiado y lo siguió protestándole hasta su vestuario, mientras éste era protegido por la Policía Nacional. Merino empujó por dos veces a un agente, que requirió al entrenador que no le empujase. En ese momento el portero Lucas agredió al policía, al que le propinó dos puñetazos. En ese momento se metió por medio el Coordinador de Seguridad, José Vega, que fue agredido por Santi Santos, Lucas y Rufino. En ese momento comenzaron a intervenir el resto de policías, que ya tuvieron que hacer uso de sus porras para meter a los jugadores en el vestuario. El Coordinador de Seguridad y otro policía tuvieron que ser atendidos en el médico, uno con daños en una mano y otro con la necesidad de usar un collarín tras los golpes y puñetazos recibidos; eso sin contar escupitajos y tirones de pelo. Curiosamente José Vega ya fue agredido el pasado mes de mayo por integrantes de la expedición del Real Murcia, cuyo Delegado fue entonces detenido.
A comisaría
Lucas, Santi Santos, Rufino y el entrenador fueron detenidos y llevados a comisaría.
Para evitar males mayores, ya que había público esperando a Santi Santos a la salida, todos ellos fueron sacados del estadio por la puerta del garaje del Fondo Norte (la misma fórmula que cuando Pichi Lucas se fue de la Deportiva, pero por el otro fondo). El Director General de la Deportiva los transportó hacia la comisaría en su coche particular y también se desplazaron el Presidente de la Deportiva, el abogado del club berciano, y el responsable de la expedición blanquivioleta en el vehículo del máximo mandatario blanquiazul.
Más de dos horas y media estuvieron prestando declaración los implicados en el asunto, hasta que se les dejó en libertad con cargos. Todos tendrán que volver a Ponferrada a un juicio de faltas. Además, los hechos fueron pertinentemente puestos en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno.
Viendo como se alargaba la estancia en la comisaría y mientras el resto de la expedición esperaba en el autobús a las puertas del Toralín, se optó por llamar a unos taxis para que los detenidos fueran transportados hasta Benavente en estos vehículos y reunirse allí con el resto de la expedición, que pararía a cenar. Finalmente el Directivo Delegado (Presidente del Real Valladolid “B”) abonó el servicio de los taxis, pero se decidió que el autobús esperase y pasadas las diez y media los tres jugadores y el entrenador eran transportados de nuevo por los máximos dirigentes de la Deportiva hasta el autobús, que aguardaba en El Toralín.

Alfredo Merino declarando en la comisaría de Ponferrada

Entrenador y jugadores saliendo de la comisaría de Ponferrada